El banquero de
J.P. Morgan
que lo empezó todo
se sentó en una velada mazateca
que cambiaron la historia
murió en la pobreza
La noche del 29 de junio de 1955, un vicepresidente de relaciones públicas de J.P. Morgan llamado Robert Gordon Wasson se sentó en la oscuridad de una cabaña en las montañas de Oaxaca y comió hongos psilocibios en la velada de una curandera mazateca llamada María Sabina. Le había mentido para conseguirlo. Dos años después publicó un artículo de 17 páginas en Life magazine que introdujo los hongos psicodélicos al mundo occidental por primera vez. Sin Wasson no hay Hofmann aislando la psilocibina. Sin Hofmann no hay Leary. Sin Leary no hay contracultura. Sin contracultura no hay campo psicodélico moderno. Esta es la historia del hombre que abrió la caja de Pandora — y lo que le costó a todo el mundo excepto a él.
Un banquero en Wall Street con una obsesión de treinta años
La teoría que Wasson desarrolló a lo largo de esas tres décadas era audaz: los hongos psicoactivos estaban en el origen de las experiencias religiosas de la humanidad. El soma del Rig Veda, los misterios de Eleusis, los cultos dionisíacos griegos — Wasson veía huellas del hongo psicoactivo en todas partes. Necesitaba encontrar una cultura que todavía los usara activamente para demostrarlo. En 1953, un médico de Harvard le dijo que los indígenas de las montañas de Oaxaca podían ser lo que buscaba.
Junio de 1955 — las mentiras, la velada, las visiones
Wasson llegó a Huautla de Jiménez en junio de 1955 con el fotógrafo Allan Richardson. Para llegar hasta María Sabina necesitaba ganarse la confianza de los locales. Les dijo que quería los hongos por preocupación por su hijo enfermo. No tenía ningún hijo enfermo. Fue una mentira directa para ganarse la confianza de una curandera dedicada a la sanación física y espiritual.
María Sabina, que tenía 60 años y llevaba más de tres décadas realizando veladas, accedió a dejarle participar con una condición: las fotografías que tomara Richardson no serían compartidas con nadie fuera de su círculo más íntimo. Wasson aceptó. María Sabina dirigió la ceremonia de toda la noche para unas veinte personas.
Wasson también describió cómo María Sabina cantaba sin parar durante toda la noche — sus cánticos improvisados, su movimiento, la forma en que su voz parecía provenir de distintas direcciones simultáneamente. Era, escribió, algo completamente diferente a cualquier cosa que hubiera experimentado. Volvió al año siguiente, en 1956, esta vez con el químico James Moore entre su grupo.
MKUltra Subproject 58 — la CIA en la velada de 1956
La expedición de 1956 fue financiada por el Geschickter Fund for Medical Research, Inc. — un fondo de fachada de la CIA. La expedición de 1956 de Wasson fue financiada por el Subproyecto 58 de MKUltra, tal como revelaron documentos obtenidos por John Marks mediante la Ley de Libertad de Información. Wasson acreditó el fondo al final de su artículo en Life — sin saber o sin querer revelar que era dinero de la CIA.
Entre el grupo de 1956 iba James Moore, químico especialista en síntesis química que trabajaba para la CIA. Moore entregó a sus manejadores de la CIA una bolsa grande de hongos para usar en experimentos, y comenzaron a buscar hongos similares cultivados en Estados Unidos. Moore tuvo una mala experiencia en la velada. Wasson recordó después que Moore no tenía empatía alguna por lo que estaba ocurriendo. Mientras Wasson estaba abierto y sensible a los rituales indígenas, Moore estaba ahí como peón de la CIA.
Lo que sí está documentado: Albert Hofmann recibió especímenes de hongos recolectados por Wasson y analizados por el micólogo Roger Heim antes de llegar a los laboratorios de Sandoz. En 1958, Hofmann aisló e identificó la psilocibina y la psilocina. La cadena que conecta la velada mazateca de 1955 con el ensayo clínico de 2026 pasa por el maletín de James Moore y los laboratorios de la CIA.
Life magazine, mayo de 1957 — la caja de Pandora se abre
El artículo fue el primero de su tipo en una publicación de masas — Life era una de las revistas más leídas de América, con millones de lectores semanales. Wasson describió la velada, sus visiones, la figura de María Sabina (a quien inicialmente llamó «Eva Mendez» para proteger su identidad — una protección que duró poco). Escribió que habían «encontrado a Dios.»
Seis días después, su mujer Valentina publicó su propio relato en portada de This Week, una revista dominical distribuida en 37 periódicos que llegaba a 12 millones de lectores.
En el pie de agradecimientos al final del artículo: el Geschickter Fund for Medical Research, Inc. — la fachada de la CIA. El dinero que financió la expedición apareció en letra pequeña en la revista más leída de América.
La promesa a María Sabina — que las fotografías no serían publicadas — no se cumplió. Las imágenes de la ceremonia aparecieron en Life. Su nombre real fue revelado poco después. Wasson también mintió a María Sabina diciéndole que quería las visiones de los hongos por preocupación por su hijo, una mentira directa para ganarse la confianza de una curandera dedicada a la sanación.
En 1970, quince años después de la publicación, Wasson escribió en el New York Times que sentía una «responsabilidad pesada» por lo que había ocurrido en Huautla. También culpó a la propia María Sabina de haber aceptado a los turistas que llegaron después. No mencionó las mentiras. No mencionó la CIA.
La cadena — de un artículo en Life al campo psicodélico moderno
Todo ese arco — de la velada de María Sabina al ensayo de psilocibina en el Kaiser de California de 2026 — pasa por las 17 páginas que Wasson publicó en mayo de 1957. Sin el artículo no hay cadena. Sin la cadena no hay campo.
Huautla de Jiménez después del artículo
En 1960 — tres años después del artículo — los periódicos en inglés de Ciudad de México anunciaban ya paquetes turísticos de «magic mushroom» que incluían participar en una ceremonia. En 1959, Wasson montó una exposición en el American Museum of Natural History de Nueva York titulada «The Quest for the Divine Mushroom: An Ancient Rite Rediscovered» que recibió cobertura nacional. El turismo psicodélico hacia Huautla se aceleró cada año.
| Consecuencia para la comunidad | Consecuencia para María Sabina |
|---|---|
| Miles de turistas, hippies y buscadores espirituales invadieron Huautla — nudistas drogados en las calles, según reportes locales. | La comunidad la responsabilizó de haber profanado lo sagrado. Fue rechazada por sus vecinos de toda la vida. |
| La policía federal mexicana llegó alarmada por el turismo de drogas — antes de que la psilocibina fuera ilegal. | Fue detenida brevemente acusada de vender drogas a extranjeros. |
| La práctica de la velada quedó alterada permanentemente — mezclada con el turismo, mercantilizada, desacralizada. | Su casa fue incendiada. Su hijo fue asesinado. |
| Bob Dylan, Mick Jagger, John Lennon, entre otros, fueron a buscar a Sabina. El turismo de celebridades amplificó el fenómeno. | Murió en 1985 en la más absoluta pobreza. Sin casa. Sin reconocimiento económico de ningún tipo. |
¿Héroe o villano? La pregunta que el campo psicodélico prefiere no hacerse
Sin Wasson, el campo psicodélico moderno no existiría en su forma actual — o llegaría con décadas de retraso. Eso es un hecho. También es un hecho que llegó hasta María Sabina con una mentira, publicó sus fotos y su nombre incumpliendo una promesa, aceptó financiación de la CIA sin hacerlo explícito, y luego responsabilizó a la víctima por la catástrofe que él desencadenó.
El campo psicodélico tiene la tendencia a resolver esta tensión de una de dos formas: o celebra a Wasson como el pionero que abrió las puertas, omitiendo lo que le costó a los mazatecas, o lo condena como un extractor colonial que robó un conocimiento sagrado. Las dos lecturas pierden algo importante.
