El hongo que
Hofmann buscó
toda su vida
En 1938, Albert Hofmann sintetizó el LSD en un laboratorio de Basilea modificando un compuesto del hongo del cornezuelo del centeno. Décadas después descubrió que las campanillas de mañana mexicanas contenían alcaloides casi idénticos a los que él había estudiado — alcaloides que, como sabía perfectamente, solo pueden ser producidos por hongos. Lo que no pudo encontrar nunca fue el hongo responsable. Buscó durante el resto de su vida. Murió en 2008 sin encontrarlo. En junio de 2025, una estudiante universitaria de 20 años que buscaba otra cosa miró en el sitio correcto.
Las flores que solo abren de mañana — y el secreto que guardaban
Las culturas mesoamericanas llevaban siglos usando las semillas de la campanilla de mañana mexicana (Ipomoea tricolor) en ceremonias religiosas. Las llamaban tlitlitzin o ololiuqui. Los efectos eran intensamente visionarios — lo suficiente como para que los evangelizadores españoles intentaran prohibir su uso en el siglo XVI, sin demasiado éxito.
Cuando Hofmann analizó las semillas en los años 60, encontró algo que lo sorprendió profundamente: contenían amidas del ácido lisérgico — la misma familia de compuestos que él había manipulado para sintetizar el LSD. Concretamente la ergina (también llamada d-LAA), un compuesto psicoactivo por sí mismo aunque más suave que el LSD.
El problema era que los alcaloides del ergot solo pueden ser producidos por hongos. Las plantas no tienen la maquinaria bioquímica para fabricarlos. Si las semillas contenían esos alcaloides, tenía que haber un hongo en algún lugar. Hofmann lo buscó. Otros investigadores lo buscaron después de él. Encontraron más alcaloides, más evidencia molecular, más pistas — pero nunca el hongo.
Hay algo poético en el hecho de que el hongo se llamara finalmente Periglandula clandestina. Clandestino. Escondido. Había estado ahí todo el tiempo, en las estructuras glandulares de las semillas, produciendo en silencio los compuestos que tanto trabajo dio encontrarlo.
El genio que no lo encontró y la estudiante que no lo buscaba
Periglandula clandestina — qué es y cómo funciona
La simbiosis — una relación de 65 millones de años
Los hongos del género Periglandula no son parásitos — son socios. La relación entre el hongo y la planta es mutuamente beneficiosa: el hongo produce alcaloides que actúan como defensa química de la planta frente a herbívoros e insectos. Los invertebrados que intentan comer las semillas se encuentran con compuestos psicoactivos que alteran su comportamiento. La planta, a cambio, proporciona al hongo un hábitat protegido y nutrientes.
Esta simbiosis lleva evolucionando decenas de millones de años — mucho antes de que ningún humano supiera que esos alcaloides tenían efectos sobre la mente. La psicoactividad para los humanos es, desde la perspectiva evolutiva, un efecto secundario accidental de una estrategia de defensa química que funciona sobre insectos y herbívoros.
De las semillas de campanilla al LSD — la cadena de alcaloides
Los alcaloides del ergot son una familia de compuestos con una estructura central común: el núcleo del ácido lisérgico. Todos los compuestos psicoactivos más conocidos del campo — el LSD, la ergina, la ergotamina — comparten ese esqueleto. Y todos son producidos exclusivamente por hongos.
Los dos hongos del LSD — lo que los separa y lo que los une
| Característica | Claviceps purpurea | Periglandula clandestina |
|---|---|---|
| Descubrimiento | Conocido desde la Edad Media — responsable del ergotismo | Junio 2025 — Corinne Hazel, WVU |
| Planta huésped | Centeno, trigo, cebada — cereales | Ipomoea tricolor — campanilla de mañana mexicana |
| Tipo de relación | Parásito — daña el cereal | Simbionte mutualista — beneficia a la planta |
| Alcaloides producidos | Ergotamina, ergina y otros — base del LSD sintético | Ergina (d-LAA) y amidas del ácido lisérgico — psicoactivos directos |
| Uso tradicional | Enfermedad (ergotismo) y posteriormente medicinal (migrañas, parto) | Ceremonial psicoactivo mesoamericano — milenios de uso |
| Potencial farmacéutico | Establecido — ergotamina, bromocriptina, etc. | Emergente — producción eficiente de alcaloides psicoactivos naturales |
| Relación con Hofmann | El hongo de que partió — lo conoció perfectamente | El hongo que buscó toda su vida — nunca lo encontró |
Lo que esta historia dice sobre la ciencia — y sobre los hongos
Hay algo en esta historia que va más allá de la curiosidad química. Un hombre brillante, con todos los recursos de la farmacología del siglo XX y décadas de vida activa en la ciencia, buscó algo que no pudo encontrar. Lo encontró una estudiante de grado buscando otra cosa, en el lugar exacto donde el hongo llevaba escondido millones de años.
La biología tiene una capacidad extraordinaria de esconder lo que no queremos ver. Los endofíticos — hongos que viven dentro de plantas sin síntomas visibles — son uno de los grupos menos explorados de la micología, a pesar de que se estima que cada especie de planta alberga docenas o cientos de especies fúngicas sin describir. El descubrimiento de Hazel es en parte un recordatorio de cuánto territorio científico queda por cartografiar en el interior de las plantas que creemos conocer.
El nombre que Hazel eligió — clandestina — es el mejor posible. No es que el hongo se resistiera a ser encontrado. Es que nadie había mirado exactamente donde estaba.
